El presente artículo analiza la historia de Tecnópolis, feria de ciencia, tecnología y arte inaugurada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como espacio emblemático para comprender las tensiones entre distintos modelos de país en general, y de política científica en particular en Argentina. Se repasan brevemente cuatro períodos: el inicial (2011-2015), caracterizado por una fuerte impronta estatal, federal y de articulación entre ciencia, tecnología, historia y derechos humanos en el marco de un proyecto de Nación; la gestión macrista (2016-2020), que desplazó el eje hacia el emprendedorismo individual, la privatización progresiva de espacios y el desinterés por la planificación sectorial; el gobierno del Frente de Todos (2020-2024), que resignificó la feria durante la pandemia como centro sanitario y luego recuperó contenidos de soberanía, federalización y colectividad; y la era Milei (2023-presente), que cerró definitivamente la feria y orientó el predio hacia eventos privados, en consonancia con un ataque sistémico al conjunto del sistema científico-tecnológico nacional. A partir de la constatación de que el sector científico recibe de manera sostenida en el tiempo una valoración ciudadana positiva, pese a los discursos oficialistas estigmatizantes, el texto repasa algunas reverberaciones de la feria tanto hacia dentro del sector científico tecnológico como hacia el ámbito sociopolítico externo, y concluye postulando la necesidad de resignificar una futura Tecnópolis con base en las enseñanzas que ha dejado la feria desde su origen hasta la llegada del actual gobierno de ultraderecha.