La Responsabilidad Social Científico-Tecnológica (RSC-T) es un concepto innovador que, hasta donde se tiene conocimiento, se planteó por primera vez en 2012, formando parte del Reglamento Interno de un Centro Asociado creado por una Universidad y un Organismo de Promoción Científica. Curiosamente, en el camino hacia el desarrollo de ese concepto, la vinculación tecnológica y el grupo que protagonizó la formulación y creación de la Ley 23877 desempeñaron un rol central. En este artículo se pretende narrar esa historia, analizar el proceso y los elementos motivacionales que lo sostuvieron, y narrar cómo la progresiva ejecución de esas actividades condujo a definir el concepto de RSC-T.
El hecho poco frecuente de que un artículo académico sea narrado en primera persona se debe a que en este caso esos elementos motivacionales se tradujeron en sensaciones que son muy difíciles de narrar desde otra perspectiva.